El crash del 2010.

Hoy, en plena crisis actual, hablamos del libro de Santiago Niño Becerra, El Crash del 2010. Este libro publicado en Marzo de 2009 con varias ediciones ya publicadas y ampliamente vendido habla sobre el verdadero crack del sistema que tendra lugar durante este año 2010. ¿Verdad o mentira? ¿Previsiones acertadas o catastrofismos innecesarios? Lo cierto es que el libro, desde su publicacion ha levantado la polemica y llenado paginas y paginas de comentarios y entrevistas…

El Crash del 2010 es un libro que habla de las crisis sistémicas de la economía mundial: desde la época de los romanos a la Revolución Francesa sin olvidar la época feudal, la Revolución Industrial e incluso la 1a y 2a Guerra Mundial. La economía acompaña siempre la evolución del nivel de vida del hombre y por supuesto, no lo hace siempre de una manera positiva. En este libro corto (puedes leerlo en un par de días), nos explica llanamente cómo hemos llegado a esta situación y hace una previsión de su evolución en los próximos años.

Algunos de los datos que mas llaman la atención en este libro son:

1 – Nunca más tendremos un sistema económico con tanta facilidad de crédito y consumo desmesurado. Nunca más.

2 – Esto es el inicio de la crisis de verdad, que empezará aproximadamente en 2010-2011. En el año 2009-2010 todavía se seguirán tapando agujeros hasta que se agoten las reservas económicas. No hay posibilidad de evitar la crisis, a la larga será positiva para el planeta y la sociedad.

3 – Hasta 2014 tendremos una economía de supervivencia, no de crecimiento. Solo aquello que sea indispensable tendrá éxito: comida, salud básica y poco más. El Sector Servicios va a ir en total regresión. Empresarialmente, solo las empresas tan grandes que puedan negociar un coste de materia inferior o aquellas que tengan una relación gastos-beneficios muy ajustada podrán aguantar hasta el final de la crisis.

4 – El paro aumentará mucho más, habrá revueltas sociales importantes y será una época semejante a la Gran Depresión de los 20, con la diferencia que hoy en día las familias no pueden darnos tanto soporte como antaño. Por ello recurriremos a beneficios comunes, intercambios y servicios mutuos.

5 – Volveremos a reparar, a reciclar y reutilizar (no me extraña, hoy en día es más caro arreglar cualquier eletrodomestico que comprar uno nuevo). Podría volver el racionamiento de bienes y el control de los beneficios a cargo de unos pocos.

6 – Solo hasta el 2018 podremos hablar de un crecimiento económico positivo. Por supuesto será un crecimiento distinto al que actualmente conocemos. Los estados pondrán las bases de la nueva situación pero serán las corporaciones las que tendrán mayor poder para ejecutarlo.

7 – Todos los sistemas económicos tienen una fecha de caducidad de aproximadamente 250 años. Hasta el momento la humanidad ha vivido 6 crisis sistémicas y siempre han sido traumáticas para la población.

Por supuesto el libro habla de ello en profundidad y con una buena argumentación, además de tratar otros temas relacionados. Es especialmente explícito cuando dice: “¿Crees que la crisis ha llegado a tu ciudad? Si todavía ves camiones de mercaderías circulando, gente en movimiento y en los supermercados puedes encontrar productos en las tiendas con regularidad es que tu ciudad y tu país no están en crisis.”

“La crisis, la verdadera crisis, cuando estalle, a mediados del 2010, será tremenda, paralizante, una auténtica caída a plomo: será deflación, depresión, nada comparable a pasadas recesiones que usted haya vivido. Será algo semejante al sentimiento que se refleja en los rostros de las gentes que muestran las imágenes tomadas durante la Gran Depresión; unos rostros que , si nos hablasen, aunque lo hiciesen con las palabras de los años treinta, en realidad estarían hablándonos con las de mañana.”

Si lees el libro, vuelve por favor y deja tu opinión aquí… Sera interesante iniciar un debate sobre el tema.

(El 72% de los directivos financieros cree que la crisis no terminara antes del 2013.)

 Una frase para la historia: “La crisis de 2010 va a obligarnos a vivir de acuerdo con nuestras necesidades y no nuestros deseos. Dado que vamos a dejar de ir a más para empezar a ir a menos, lo necesario va a volver a ser lo único importante.”

Para terminar os dejo con un artículo de Santiago Niño Becerra publicado en el diario El País el pasado 13-04-2009 y que en mi opinión sintetiza muy bien el pensamiento de su autor en esta obra que considero imprescindible para cualquier persona preocupada/ocupada por el devenir de esta crisis.

  “Esto que está pasando”

Cuál es el escenario en el que nos estamos viendo inmersos, cada día con más certidumbre, cada vez con mayor dramatismo? Los datos son inequívocos. Estancamiento, en el mejor de los casos, o decrecimiento del producto interior bruto (PIB); aumento del desempleo, galopante en varias economías, por ejemplo en la española; caída generalizada de la inversión; hundimiento del consumo; oferta de crédito muy inferior a las necesidades que de crédito existen. ¿Qué está sucediendo? ¿Por qué está sucediendo?.

En la evolución temporal de los sistemas económicos se dan dos tipos de tensiones. Algunas se pueden solucionar con relativa facilidad, pues para hacerles frente es suficiente con variar uno, o a lo sumo dos, parámetros económicos; otras tensiones del sistema económico, en cambio, suelen tener una evolución demoledora.

Las primeras, las recesiones coyunturales, pueden ser puntualmente intensas, pero, cuando menos, tienen la virtud de ser relativamente breves; las segundas, por el contrario, son intensas, prolongadas, dramáticas. A lo largo de la historia, el número de esta segunda clase de tensiones es escaso, pero su duración puede dilatarse largamente en el tiempo. Son las crisis sistémicas.

Las crisis sistémicas se caracterizan porque al estallar afectan al propio funcionamiento del sistema y a fin de salir de ellas es preciso sustituir o modificar en profundidad algunos elementos constitutivos del mismo, de forma que se introduzca en él una nueva forma de operar. La crisis de 1929, que condujo a la Gran Depresión, fue de estas características. La crisis ante la que ahora nos hallamos también lo es.

El crash de 1929 se produjo porque el modo de funcionamiento del sistema se agotó: el incremento tan elevado de la productividad habido a partir de 1923 dio lugar a una oferta que no pudo ser absorbida por la demanda, porque ésta era limitada e insuficiente; los instrumentos que se aplicaron, tratando de revertir la situación, no funcionaron debido precisamente a que eran hijos de la situación que pretendían arreglar y, en consecuencia, estaban viciados por ella. La verdadera solución de esa crisis no llegó en realidad hasta 1950, cuando se dotó al sistema de una nueva forma de funcionar.

Actualmente está sucediendo algo muy semejante. El impulso creado por los cambios introducidos en el sistema a partir de 1950 quedó agotado en 1973, que es el momento en el cual se hizo patente que el precio de las commodities, en especial el precio del petróleo, no iba a continuar siendo tan bajo como hasta entonces. Como reacción, se introdujeron cambios que permitieron mejorar la productividad, pero el resultado de ese incremento fue la desvinculación del crecimiento económico de la creación de empleo, y esta circunstancia acabó incidiendo en el equilibrio entre la oferta y la demanda, en un entorno de creciente inestabilidad monetaria. La solución a este problema no resuelto llegó en 1991 y quedó reforzada en 2002.

Hacer click aqui para comprar el libro en AmazonFue ingeniosa y simple: los problemas se resolvieron con un aumento exponencial del volumen de crédito concedido a familias y empresas; y el resultado fue brillante: la inversión aumentó, a la vez que lo hacía el consumo, mientras que el desempleo provocado por la oleada de deslocalizaciones fue en parte enjugado por un sector servicios en constante progresión.

Entre el año 2003 y mediados de 2007, con unos tipos de interés excepcionalmente reducidos, y con una, en la práctica, total liberalización en el tránsito de capitales, el PIB comenzó a crecer empujado por la inversión y por el consumo, a la vez que la deuda privada se disparaba en todas las economías, aunque en unas más que en otras. El desenlace es conocido.

Hoy hemos alcanzado un momento en el que este modo de operar se ha agotado. Y no es que se haya agotado desde una perspectiva sólo financiera, sino que lo ha hecho en un nivel puramente físico: el grado de endeudamiento de las personas y de las empresas ya no puede crecer más. Sin ir más lejos, en el caso de España, el endeudamiento familiar y empresarial supera en dos veces el valor añadido que la economía española genera en un año. Y en el caso de Estados Unidos, el endeudamiento es mayor que el valor de la producción estadounidense correspondiente a bastante más de tres años. No es posible que todo ese volumen de deuda continúe creciendo. Pero a la vez, no es posible que se continúen despilfarrando recursos tal como se han estado despilfarrando hasta ahora. Y no es posible, no sólo desde el punto de vista de la ecología, sino por mera eficiencia del propio sistema.

El actual modo de funcionamiento del sistema productivo, desde su mismo origen, fue altamente despilfarrador. Partía de una base errónea, ya que suponía que la cantidad de recursos de los que podía disponer era ilimitada. De todos los recursos, desde el petróleo hasta el uranio, desde el cobre hasta el agua. Por consiguiente, el modo de producción puesto en funcionamiento por nuestro sistema no se paraba a pensar en la eficiencia en el uso de tales recursos. En todo caso, la preocupación era, tan solo, cómo obtener los recursos precisos al más bajo precio posible. Y debido a que durante muchos años el precio de las commodities fue muy reducido, la eficiencia en el uso de los recursos continuó brillando por su ausencia.

La crisis de 1973 concienció a las fuerzas productivas de que la productividad tenía que mejorarse porque el precio de los recursos comenzó a aumentar, pero las fuerzas productivas continuaron actuando como si la cantidad disponible de recursos fuera infinita, lo que no es cierto. No lo era entonces ni lo es ahora. Hoy se sabe que el número de años durante los que podremos disponer de petróleo o de uranio a un precio asumible es muy limitado, y que el agua potable es cada vez más escasa, y que el cobre fácil de obtener no es infinito.

El cambio sistémico que traerá la crisis que estamos comenzando a padecer y que se pondrá de manifiesto de forma especialmente dramática a mediados de 2010 nos hará desembocar en una situación en la que, tarde o temprano, el propio sistema comprenderá que los remedios que se han ido estableciendo desde el año 2007 no sirven de nada.

Y cuando por fin llegue ese momento, la salida de la gravísima y terrible situación a la que el mundo se enfrenta tendrá que consistir en la toma de conciencia de algo que deberíamos haber comprendido hace tiempo. A saber: que la eficiencia en el uso de los recursos debe regir de forma prioritaria la toma de decisiones, y que es a través de la mejora continuada de la productividad como se pueden conseguir los cambios necesarios para ver la salida de la crisis.

Dicho así no suena mal: hay que acabar con el despilfarro, tenemos que ser más ecológicos, debemos utilizar los recursos de forma muy productiva. No suena mal, pero todos, Gobiernos, empresas y ciudadanos, debemos comprender y aceptar que para funcionar de ese modo tenemos que aplicar cambios drásticos y profundos, que afectarán muy notablemente a nuestro modo de vida. Y son unos cambios que tendrán que ser, además, permanentes. Introducir esos cambios, teniendo en cuenta que son de gran calibre, no es sencillo para nadie. Ni sencillo ni agradable, sobre todo al principio.

Si te interesa este libro puedes obtenerlo en:

Amazon.com: El crash del 2010.

Amazon.es: El crash del 2010.

Para saber más sobre este tema:

El 72% de los directivos financieros cree que la crisis no terminara antes del 2013.

Artículos de Santiago Niño Becerra en lacartadelabolsa.com
Entrevista a Santiago Niño Becerra en La Vanguardia [3/10/2008]
Entrevista a Santiago Niño Becerra en ABC [2/11/2008] [1/2]
Entrevista a Santiago Niño Becerra en ABC [2/11/2008] [2/2]
Lo que está pasando. Santiago Niño Becerra en El País [13/04/2009]
Entrevista a Santiago Niño Becerra en El Periódico [19/04/2009]
Entrevista a Santiago Niño Becerra en El País [19/04/2009]
Entrevista a Santiago Niño Becerra en la Cadena Ser [15/04/2009]

Y por ultimo aquí os dejo un video corto de Santiago Becerra de hace poco en que el lo explica con sus propias palabras.

¡Que cada uno saque sus propias conclusiones!

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El Colapso.

La FED y Ben Bernanke: Mas de lo mismo.

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