El sueño americano: la pesadilla de la crisis actual.

En estos momentos en que la crisis actual parece obstinarse me ha venido a la cabeza aquella frase “hollywodiense” tan traída y llevada en el celuloide, si, si, aquello de “el sueño americano”.

Durante muchos años hemos estado escuchando aquello del sueño americano… Era como si toda cultura, todo valor, toda tendencia anterior hubiese quedado obsoleta, marginada, vana.

Hollywood se obstinaba en repetirlo una y otra vez y alrededor  del mundo sonaba como una cantinela machacona el eslogan que llenaba metros y más metros de celuloide… ¡era el sueño americano! Aquello a lo que toda persona libre podía y debía aspirar… y la suprema felicidad parecía consistir en lograrlo.

De un lado al otro del planeta, del uno al otro confín del orbe, allende los mares, en las altas montañas, en las grandes ciudades, en los pequeños pueblos, en todos los lugares del mundo “libre” se expandía por doquier aquella frase aparentemente esperanzadora… ¡el sueño americano! ¡Bienvenido Míster Marshall! ¡El nos salvara de la crisis! ¡Por fin tendremos en el pueblo una fuente con “chorrito”!

Silueta nocturna de NYPero, ¿en qué consistía aquel sueño? Nadie estaba muy seguro pero todo parecía apuntar a la satisfacción de toda necesidad material más allá de lo escuetamente básico. Comer, dormir, estar sano, tener amigos, llevarse bien con la familia y vecinos, vivir en armonía con nuestro entorno, amar, tener estabilidad emocional, comunicarse con los demás, reír… todo aquello parecía ser una nimiedad al lado de aquella aparentemente promesa que, a fuerza de repetida, acabo convirtiéndose en el modus vivendi de varias generaciones. Era algo así como el no va más del logro de la felicidad… o al menos eso creíamos entonces quizás más por ignorancia (principal generadora de toda suerte de cosas, sentimientos negativos y pecados capitales o no) que por otra cosa. Desde mi punto de vista es esta ignorancia la que genera toda suerte de males y no la maldad porque el malvado, en el fondo, no deja de ser un ignorante que desconoce las leyes universales de la vida.

Pero el sueño americano no estaba destinado a todos los seres humanos sino solo a los del mundo “libre”. Solo los ciudadanos (y ciudadanas, para que las feministas no se enfaden y los políticos amigos de lo absurdo continúen inventando frases esperpénticas) de las sociedades construidas al modo de las “democracias” occidentales podían hacerse acreedoras a él ya que solo en ellas se daban las condiciones para generarlo. En las dictaduras bananeras o de cualquier índole, en los pueblos de culturas tradicionales o más arcaicas, en los países de economías débiles… era poco menos que imposible el poder llegar a alcanzarlo…

Y ¿Qué significaba aquello de las democracias “occidentales” y el “mundo libre”? Bueno entonces no se sabía muy bien pero poco a poco la idea se fue aclarando… al fin y al cabo todo consistía en clonar la sociedad de Estados Unidos pues solo los países libres y de economías saneadas podrían aspirar al supremo premio.

 Un grupo de gente¿A qué se debía aquella insistencia en que el mundo entero y toda suerte de galaxias acogiesen como filosofía de vida la honorable y legítima aspiración de obtener aquel sueño? ¿A un deseo mesiánico de salvación de la humanidad? ¿A la bondad de unas gentes ávidas de compartir su riqueza con toda suerte de seres sobre la tierra? ¿A la visión esperanzadora y altruista de la clase dirigente de los Estados Unidos de hacer que el bienestar material, la comodidad física, la resolución de todos los problemas materiales, fuesen el caldo de cultivo, la condición básica y necesaria, para el desarrollo de otros valores? Gandhi decía que es imposible que un ser humano pueda desarrollar y crecer en planos más elevados si no puede tener resultas las necesidades básicas que lo mantengan con vida y un cierto nivel de satisfacción… o como diría nuestro insigne don Miguel de Cervantes: “que el trabajo y peso de las armas no se puede llevar sin el gobierno de las tripas”, o sea, en roman paladino, en castellano puro y duro, ¡¡¡con hambre difícilmente se puede pensar en otra cosa que no sea comida!!!

No, mis queridos y pacientes lectores, no. De ninguna manera. Ninguna de tan altruistas motivaciones fueron las que impulsaron a expandir el sueño americano. Bueno quizás en los corazones de miles y miles de ciudadanos (y ciudadanas, que luego se me rebelan) si existía el impulso bienintencionado de tratar de que toda la humanidad llegase a alcanzar las bondades materiales que nuevo imperio mundial disfrutaba en su propia civilización. Quizás gran parte de las gentes del “amigo americano” albergaban en sus almas sentimientos de tamaña bondad… pero, como en toda revolución, cambio social o transformación masiva aquello no era ni espontaneo no por azar sino que respondía a un plan perfectamente trazado…

 El mundo en llamasTodo comenzó al acabar la Segunda Guerra Mundial. La industria estadounidense, escandalosamente activa durante el periodo de guerra, necesitaba reconvertirse y seguir creciendo y la economía, las grandes corporaciones y las clases dirigentes, que para el caso son lo mismo, ávidas de riquezas sin igual, necesitaban expandirse y vender, vender, vender… lo que fuese y donde fuese y esto no era posible si los países, tremendamente empobrecidos por la guerra, no mejoraban sus niveles de riqueza. ¿Qué puedes venderle a un pobre? Para poder venderle algo, primero tienes que hacer que tenga con que pagarte así que primero procuras que le vaya bien para que tú puedas venderle mas y mas cosas para satisfacer, primero sus necesidades más básicas, y luego, a golpe de publicidad, hacer que el mismo se cree otras y entre en la maléfica espiral del “mas”, no importa que. Así se alimenta el monstruo de la sociedad de consumo, eufemísticamente llamada ahora “Estado del bienestar”. Se trata de hacer que la gente desee más y por lo tanto compre mas… resultado: se endeude más.

Y lo que surgió bajo la bandera de hacer que la libertad y la igualdad reinasen entre los humanos convirtiendo en algo asequible a todos el gran sueño americano acabo convirtiéndose, de hecho se diseño así, como un inmenso y perverso “plan de marketing” para alimentar a las grandes corporaciones y clanes poderosos ávidos de beneficios, en el camino de nuestra esclavitud.

Todo parecía inocente. Hollywood nos mostraba el bienestar americano una y otra vez. Bonitas y grandes casas, varios autos por familia, electrodomésticos para hacer la vida mas fácil, ropa de moda, vacaciones anuales, viajes de fines de semana, buenos restaurantes, etc., etc. y todo asequible al ciudadano medio. Bastaba con ser una hormiguita laboriosa y dócil y con una o varias tarjetas de crédito. Hollywood fue el órgano de publicidad. Expandió por el mundo entero las bondades de la sociedad opulenta y estimulo a los adormecidos mortales a entrar en la vorágine del “quiero mas” no importa que.

Ahora gran parte del mundo participa del gran sueño americano. Tenemos casa, o casas, varios coches, varios televisores por familia, vamos de vacaciones a lugares exóticos, compramos ropa de marca, hacemos puentes exhaustivos, salimos de copas los fines de semana, etc., etc. y vivimos en el ajetreo del cocainómano que trabaja más para comprar más coca y toma más coca para poder trabajar más. Ahora tratamos de trabajar más y ganar más dinero para poder comprar más cosas y tenemos que comprar más cosas para que la maquina siga funcionando, porque la mayor parte de las piezas del sistema viven de vender mas y mas. ¡Hemos alcanzado el sueño americano! La cosa parecía no tener fin y se nos antojaba, por ignorancia y laxitud moral, poco menos que eterna.

Iceberg azul¡Pero nada es gratis! Y la vorágine consumista, la concepción mercantilista de todo cuanto existe y acontece esta ya cobrándose su peaje y la crisis actual no es sino el punta del iceberg y la consecuencia de todas estas últimas décadas…

Ya no tenemos tiempo para nuestros hijos, estamos demasiado ocupados tratando de ganar mas dinero para alimentar la cada vez mas insaciable necesidad de tener mas cosas para nosotros y nuestras familias. Ellos viven estresados entre las actividades escolares, extraescolares, las clases de ingles, los deportes y, a veces, un inhumano etc., para alimentar la insaciable ambición de los padres por tener hijos cuasi perfectos. Ya casi no juegan en la calle, ya casi no interactúan, fuera del ámbito de la disciplina (por llamarla de alguna manera) de las aulas. Comen en la escuela, llegan tarde a casa y rápidamente a hacer la tarea y a la cama. Nosotros tenemos también cosas que hacer antes de caer rendidos o permanecer insomnes en nuestras camas. Entre la computadora, la televisión de su cuarto, los videojuegos… el niño sudoroso y con barro en los zapatos ha desaparecido. Es el niño urbanita, el que nace, vive y muere en la ciudad. Pero seguro que estará bien preparado cuando sea mayor para ganar buen dinero y poder comprar muchas cosas.

Ya no nos relacionamos de corazón con nuestras familias. Primos, sobrinos, tíos, abuelos… prácticamente han desaparecido del entorno familiar cotidiano de nuestras ciudades y de algunos pueblos.

La Tierra cada vez va pareciéndose mas a un basurero y nos conformamos con llevar a cabo medidas cuasi inútiles que acallen nuestras conciencias para no tener que dejar de comprar y comprar (actividad claramente generadora de residuos)

Pero, ¿acaso no es legítima esta aspiración a tener mas y mas cosas? Mi respuesta es sí. Si es legítimo pero tanto lo legitimo como lo que no lo es generan consecuencias y estas no siempre son beneficiosas.

En fin, no voy a seguir… no quiero abundar en cosas que ya todos sabemos a pesar de la voluntaria anestesia cotidiana que nos auto inducimos con el más fuerte de los medicamentos para nublar y acallar nuestras conciencias: el consumo, tener mas cosas. En el fondo nos damos cuenta pero ¿Quién puede detenerse? ¿Puede acaso un adicto detenerse?

Los desafios en las crisisPero ha llegado la medicina apropiada. La crisis actual no es sino el comienzo de lo que va a venir. Esto no es algo catastrofista. Crisis significa cambio, genera cambio, aunque a veces haya algo de dolor y sufrimiento. La crisis actual no es sino la alarma, el despertador que los mecanismos propios de las leyes del universo utilizan para sacar nuestras conciencias del adormecimiento en el que viven porque la crisis económica que estamos viviendo no es la verdadera crisis. Esta es solo la crisis aparente. En un mundo basado en la concepción mercantilista y económica de las cosas es lógico que la señal sea mercantil y económica. Sin embargo la verdadera crisis, la crisis actual, la verdadera generadora de todas las demás no se sino una crisis de valores y esta es la que se hará mas patente a medida que la económica avance. Habremos de darnos cuenta que son nuestros valores los que están pervertidos y que solo trabajando en ese campo el resto de las crisis desaparecerá.

Tener cosas no es inconveniente, desear cosas tampoco. El problema es esa actitud característica de nuestra cultura, de nuestra creencia básica, de “quiero mas”, no importa lo que tenga quiero mas y mas. Ese ha sido y sigue siendo el motor de nuestro desarrollo económico actual pero la pregunta, llegados a este punto, es: ¿ha ido parejo al crecimiento económico el desarrollo personal, interior, de valores humanos personales y colectivos, de nuestro equilibrio como seres humanos conscientes? El modelo actual resulta ya obsoleto e insostenible y lo mismo que en el pasado otros modelos acabaron agotandose el nuestro actual, el modelo consumista, esta definitivamente agotado y se impone un cambio de paradigma para poder producir un cambio de modelo.

 Mundo de luzAsí pues bienvenida la crisis actual pues es la que va a sacarnos del camino que llevábamos para devolvernos a una nueva humanidad. Ya hemos tenido muchos juguetes, ya hemos jugado con ellos y ya nos aburren. Los juguetes y el juego nos han hecho ver que no es por ahí y poco a poco la humanidad ira desembocando en un paradigma nuevo mas enfocado en las personas, las relaciones y los sentimientos que en las cosas… Una nueva humanidad está a punto de empezar a generarse aunque para ello tengamos que entrar en crisis porque será esta y solo esta la que nos va a despertar.

Necesitamos una regeneración total de nuestros actuales sistemas de creencias y eso es lo que esta crisis nos trae aunque a veces el proceso resulte traumatico. Es lo que la civilización occidental actual necesita ahora. De no llevar a cabo este proceso corre peligro no solo la supervivencia de nuestra civilización sino tambien quizás la de nuestra especie.

No podemos arreglar la crisis actual desde nuestro actual sistema de creencias pues ha sido este el que la ha producido (de la misma manera que Obama no puede arreglar el sistema financiero de su país poniendo a un hombre de Wall Street al frente pues no es sino meter a la zorra a cuidar las gallinas) Es nuestra manera de concebir la existencia, nuestras creencias básicas, lo que ha generado la situación actual y que poco a poco ira haciéndose mas insostenible. La energía del “cambio” se ha ido acumulando poco a poco, década tras década, hasta llegar a su “punto critico” y la crisis actual no es sino el catalizador y el desencadenante del proceso que necesitamos poner en marcha para cambiar nuestros paradigmas actuales.

Así pues, el sueño americano no es mas que la pesadilla de la crisis actual. Algo necesario para la evolución humana. Así que demos la bienvenida a la crisis actual aunque en algún momento nos haga sufrir.

Saludos y gracias por haber llegado hasta aquí en la lectura de este articulo.

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